martes 14 de julio de 2009

Justicia

Importa más investigar qué opiniones tiene Obama acerca de la justicia. En su libro La audacia de la esperanza, que hace falta ser cursi, se lee: "Últimamente, sin embargo, estoy de acuerdo con la visión que el juez Breyer tiene de la Constitución, esto es, que no se trata de un documento estático, sino vivo y debe ser interpretado en el contexto de un mundo cambiante". Esta frase resume a la perfección el programa de la izquierda occidental respecto de la justicia. Renuncian a cambiar las leyes, especialmente las constituciones, cuando se trata de reformas que los ciudadanos podrían rechazar. En su lugar pretenden que "sus" jueces lean las leyes vigentes torciendo su sentido bajo el pretexto de estar haciendo una "interpretación actualizada" de ellas. Esto es lo que Obama espera de Sonia Sotomayor y esto es lo que sobresale en su designación, no que sea de origen hispano.

En España, pasa lo mismo. Dice la Constitución: "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio". Siempre dice "los españoles tienen derecho" y nunca emplea la expresión "el hombre y la mujer" salvo para otorgarles el derecho a contraer matrimonio. Y, sin embargo, el Constitucional, para hacerle la pelota al Gobierno, dice que no hay en la Constitución ningún obstáculo a los matrimonios entre personas del mismo sexo a pesar de que, si así fuera, diría "los españoles (y no el hombre y la mujer) tienen derecho a contraer matrimonio". ¿Por qué no reformaron la Constitución para que ésta permita abiertamente los matrimonios de homosexuales? Pues porque reformar la Constitución es una lata. Entre otras cosas, habría que someter la reforma a referéndum si lo solicita la décima parte de los diputados o de los senadores.

Esto es lo que viene: transformación de la sociedad empleando como instrumento jueces obedientes de los que poder prescindir cuando ya no sean útiles acusándoles precisamente de hacer lo que previamente se les ha pedido que hagan. Los que hoy se dan con los talones en el trasero para acudir en socorro del Gobierno deberían fijarse en como pelan las barbas de Garzón para ir poniendo las propias a remojar.

2 comentarios:

spartan dijo...

Te doy la razón, aunque el argumento lingüístico en el tema de los matrimonios gays siempre me ha parecido un poco tonto. Pero si ese fuera el mayor ataque a la constitución, ya me daba con un canto en los dientes.

¿Cuando sale lo del estatut? Porque la que nos van a meter va a ser gloriosa.

Minneconjou dijo...

El texto no es mio. Es una referencia que tenía guardada.
Para mi lo relevante es lo que nos espera... al final discriminar no es discriminar si se hace "positivamente".
¿Quién determina que la discriminación es positiva?

Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.

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