lunes 12 de mayo de 2008

Chorrocientas mil sentencias duermen el sueño de los (in)justos

Al poner Sixteen Tons en la entrada primera de la mañana (de ayer) me vino al recuerdo esta noticia de los medios (que a veces son fines y, habitualmente, no se distinguen por la entereza).

La cosa empezó porque un juez de violencia de género va y pide ayuda para ejecutar 7.000 sentencias pendientes. Según la noticia no pidió ayuda en la boca del metro sino que "La solicitud de ayuda se oficializó en la última Junta de Jueces de Ejecutorias de Madrid". Eso tranquiliza. La dignidad de la justicia y los justicieros, ante todo.

Luego se supo que Los juzgados de lo Penal tienen 270.000 sentencias pendientes de ejecutar, situándose Catalonia en cabeza que esto de inventar una nación tiene sus efectos colaterales y, además, ya que perdemos la liga, al menos que ganemos en algo.



Ya de ahí pasamos al despiporre. El problema es informático, clama uno. El factor PPC. Siempre hay un Puto Pogramadó delos Cohones implicado en todo mal, especialmente cuando se debe salvaguardar la imagen de honradez, honestidad, eficacia y amoroso desvelo de cualquier noble ciudadano conectado cual Matrix a la teta del presupuesto (vulgo mi bolsillo, tu bolsillo, nuestros bolsillos).

Bueno, siempre no. Hubo un tiempo, cuando la princesa Leia leía en que no habían ordenadores. Sé que esta afirmación puede parecer herética, sobre todo para quienes vivieron con pasión el recuerdo del lanzamiento de bombonas de butano desde los balcones el 2 de mayo de 1808. Pero, créanme. Es así. Cuando Salomón dictaba sus sabias sentencias, no tenía ni ordenador ni blacberri; ni siquiera un misero teléfono móvil para llamar a los testigos. Es más, ni tele tenia. Me dirán que en las estaciones hispanas de tren de cercanías tampoco hay tele; pero eso no es cierto. Si hay teles, lo que pasa es que se apagan para no gastar y salvar al planeta del cambio climático.

Pero no nos quedemos ahí, luego "Alonso pone como condición para superar el caos de la Justicia la renovación del CGPJ", que es como decir que vale, que sí, que yo soy el jefe y puedo hacerlo; pero no te aumento el sueldo si no me la chupas. Y la metáfora no tiene segundas (que al releer ya me lo he visto venir)

Entonces, sale corriendo la banda, cual Gento, el presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), Carlos Carnicer, ha cifrado hoy en más de un millón los asuntos de las jurisdicciones civil, contencioso y social que se encuentran sin ejecutar y ha destacado la necesidad de que la Justicia sea de una vez por todas «un objetivo del Estado».

Que calladito que lo tenían los muy cucos, eh? Nos lo llegan a decir antes de votar.... y a lo mejor potamos.

Pero Bermejo lo aclara: "La Justicia sufre una lentitud endémica", pero "ni está colapsada ni es caótica". De hecho esa lentitud endémica creo que viene desde la época de Salomón, que el muy cabrito dejó chorrocientas mil sentencias sin escribir para jodernos.

Si esto fuera una empresa privada normal, al responsable del departamento que dice que su departamento tiene una lentitud endémica, pero ni está colapsado ni es caótico mientras se acumulan los impagos se le pone de patitas en la calle, sin indemnización y sale dando gracias de que los empleados en la mencionada empresa no lo corran a gorrazos. pero no de gorra de beisbol, no, sino de gorra de esas que sirve para ir en amoto.

Y así uno detrás de otro, menos los del PP que no he visto lo que hayan dicho. Será que lo han dicho bajito. Y si digo que no lo he visto es porque en las noticias que he localizado en dos patadas si siquiera salen; lo que no quiere decir que no hayan hablado, claro. Será el invierno mediático del cambio climático.

La dolorosa verdad
La dolorosa verdad es que Bermejo tiene razón. Será endémico o epidémico; pero es una peste negra que consume nuestros derechos. Y su origen está en Bermejo mismo, en los que le han precedido y en todos los que han trapicheado con algo tan serio como la justicia. Pacto por la Justicia le llamaron.

Mientras se han preocupado de que las celdas sean cómodas para el día que les toque visitarlas, han mantenido los juzgados al borde del colapso no vaya a ser que puedan hacer su trabajo y les enchironen.

Lo ha hecho el gobierno de Z, cierto. Pero antes, durante ocho años, lo hizo el gobierno del PP. Y antes lo hizo el de Felipe durante 14 largos y oscuros años.

Todos culpables, todos cómplices.


El sueño de una noche de mayo
Imagine el lector que los ciudadanos elegimos a los jueces. Gente honesta y batalladora que defiende el imperio de la ley y la igualdad de todos ante la ley.

Imagine el lector que esos jueces nos dicen que carecen de medios y nos convencen.

Imagine el lector que los ciudadanos promovemos un referéndum para dotar a la justicia de mas medios. Y se los quitamos a las cenas y coches oficiales de los mangantes.

Imagine el lector que los políticos no pueden meter sus manos en la justicia.

Casi mejor que voy yo y me imagino que no les avalo con mi voto.


Una gran idea

Una gran idea es la que veo en el blog de Molares do Val, bárbaro él en este caso como en pocos:
Hay que iniciar una rebelión cívica que acabe con este crimen de lesa humanidad. Hay que abuchear políticos allá donde estén, seguirlos incansablemente gritándoles: ¡Al ladrón!